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Marie-France Veyrat: “El arte tecnológico es el futuro”

12/01/2018
Marie-France Veyrat

Marie-France VeyratLa artista Marie-France Veyrat es una de las pioneras del arte tecnológico. Son creación suya las piezas Ubertrònica 1 y 2, con las que se estrenó a finales de los años noventa uno de los fondos de este tipo de arte más relevantes en Europa, la colección BEEP de Arte Electrónico. De hecho, Veyrat puso en marcha la colección junto a su marido, Andreu Rodríguez, presidente de Ticnova, grupo en el que se integra BEEP.

Desde la creación de esta colección, Marie-France Veyrat y Andreu Rodríguez no han dejado de impulsar una categoría artística al alza, que no deja de ganar estatus.

En esta entrevista, la artista reusense reflexiona sobre el arte tecnológico, protagonista desde el pasado 23 de noviembre y hasta el 1 de abril a través de la exposición Aproximaciones creativas a la Colección BEEP de Arte Electrónico. La exhibición se puede visitar en el Museu Salvador Vilaseca (Raval de Santa Anna, 59) de Reus.

La colección BEEP de Arte Electrónico, que ya incluye 42 obras, es hoy un fondo de referencia internacional en el espacio creativo del arte electrónico.

Marie-France Veyrat es una artista visual, multidisciplinaria, y de estilo abstracto. De ella destaca su constante interés por la investigación y por la experimentación, en una diversidad tanto de disciplinas como de materiales. Esta artista ha realizado incursiones en diferentes lenguajes plásticos, como la escultura, la instalación, el land art, el arte digital y electrónico, la pintura y el arte textil. Veyrat es presidenta del jurado y cofundadora de los Premios ARCOmadrid/BEEP de Arte Electrónico desde el año 2006.

¿Cómo surge su vocación artística?

Desde que recuerdo siempre he deseado expresarme a través del arte. Se trata de una vocación que he desarrollado sobre todo en Catalunya, a donde llegué cuando tenía 23 años.

Como artista, ¿cómo se define?

Siempre he tenido pasión por el arte y he mostrado un gran interés por la exploración de nuevas técnicas y conceptos. Así, comencé con el arte textil –con la creación de tapices– y con el collage con elementos textiles. Más tarde, fui abordando nuevas formas de expresión, y me centré en las esculturas y en construcciones inspiradas en la arquitectura.

Mi inspiración nace de dos fuentes principales. La observación atenta de la naturaleza y la recolección de los acontecimientos vividos a lo largo del día a día y de la vida. Estas dos fuentes están estrechamente ligadas a las emociones que plasmo en mis obras. Para mí la naturaleza es la fuente principal del arte: la belleza del instante.

Otra fuente de inspiración es la experimentación, ir descubriendo posibilidades más allá de la propia elección del tema, y no parar nunca de producir siempre hasta el límite. Me gusta recoger cualquier objeto, forma o color que me recuerde una situación o que provoque un estado de ánimo para que entre a formar parte de mi colección de found art [objeto encontrado]. Creo que el arte existe a través de la vida, que le da todo su sentido.

Cuando presté atención al arte digital y tecnológico, entonces poco conocido para mí y también poco reconocido artísticamente, disfruté buscando nuevas sensaciones con herramientas muy diferentes, y me di cuenta realmente de que es lo esencial para mí en el arte: ¡descubrir lo desconocido!

Urbetrònica 2

¿Cómo fue su primera toma de contacto con el arte tecnológico?

En 1999, me introduje en el arte digital. El mundo cambiaba, y esos cambios atraían mi interés. Era la época del boom de las nuevas empresas de internet. Por mi proximidad al mundo informático, reciclaba placas de equipos informáticos, a las que daba un nuevo sentido a través de la creación de obras de arte. En ese contexto elaboré la instalación audiovisual Urbetrònica 1 y 2, que se realizaron con motivo de la inauguración de las nuevas instalaciones de Ticnova –se pueden admirar en su vestíbulo– y que fueron las primeras obras de la colección BEEP de Arte Electrónico [por razones de espacio, solo Urbetrònica 1 se ha podido exponer en el Museu de Reus].

Así, una amalgama de numerosas placas de ordenadores y de piezas de máquinas y aparatos electrónicos actualmente obsoletos, arrojan imágenes imperfectas de forma intencionada para poner en crisis la aparente excelencia de las máquinas y sistemas computarizados de los que gozamos hoy día. En la pantalla se proyectan varias creaciones donde el error sí tiene cabida por sí mismo. Se genera una nueva estética de lo deficiente o incorrecto, alterando desde la mera imagen, audio o vídeo, hasta el software más experimentado. En definitiva, son obras donde los defectos digitales devienen en obras de arte únicas y singulares.

En Ubertrònica 1 y 2 apreciamos la idea de construcción arquitectónica y de reciclaje. La caótica ciudad contemporánea se distingue en las formas, que dibujan edificios.

¿Qué tipo de arte hace ahora?

Actualmente me dedico a las instalaciones con esculturas hechas con piezas de poliestireno expandido. Se trata de piezas diseñadas y dibujadas por ordenador, cortadas con máquinas de agua o a presión, encoladas una por una y tratadas. Un buen ejemplo de este tipo de arte es Carregat i descarregat, una obra alegórica que representa un castillo humano de una colla de castellers. Es una escultura creada sobre un palet reciclado de madera pintada, que representa una plaza pública.

 Carregat i descarregat

Coincidiendo con la celebración de la capitalidad cultural de Reus, participé en el proyecto Urbanart con la obra Atemporal. Se trata de una escultura tipo tótem, realizada en hormigón armado tratado y acero corten, que está situada en la plaza de la Farinera de Reus. Es un viaje a través del tiempo, entre el pasado, el presente y el futuro.

También sigo trabajando con un proyecto de exposición que se presentará en la próxima primavera, en el cual se mezclarán piezas arquitectónicas, objetos de reciclaje, fotografías y creaciones digitales.

¿Qué le falta al arte tecnológico para consolidarse?

Creo que ha llegado el momento de crear un movimiento de arte tecnológico y electrónico muy específico. Es una categoría de arte de lenta consolidación, que tenemos que tomar en cuenta, asimilándola.

Solo durante los últimos años las galerías de arte han incorporado obras de arte tecnológico. Ya existen centros de arte consagrados al arte tecnológico. Ya hay artistas de primera línea comprometidos con este arte.

En España, la exposición en Reus es pionera, al reunir durante cuatro meses todas las piezas de un fondo tan amplio como el de la Colección BEEP. Pero también en países como Alemania, donde Frankfurt acoge la Biennal of The Moving Image. Allí presentamos a finales de año, como colección invitada, unas piezas de arte electrónico. De regreso desde Frankfurt, visitamos el ZKM, un centro de arte y media muy importante en la ciudad alemana de Karlsruhe. En Europa hay otros centros de arte sensibles al arte electrónico, como el HeK de Basilea, o los franceses 104 y Gaîté Lyrique. Hemos de darnos a conocer y dar mucha difusión. Creo que interesará cada vez más a gente joven que es nativa digital y que vive el mundo de internet a fondo. ¡Por aquí va el futuro!