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10 errores a evitar a la hora de comprar un portátil

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Se dice rápido, pero hace ya cerca de 20 años que los portátiles empezaron a popularizarse. Hasta entonces, los usuarios de informática estaban atados a los versátiles ordenadores de sobremesa. Con los portátiles, quedaba inaugurada la era de la movilidad, una etapa que aún define la forma en que consumimos y percibimos la tecnología.

La irrupción hace unos años de smartphones -el móvil se convertía en un ordenador de bolsillo- y tabletas, nos ha convertido en usuarios, definitivamente móviles y nómadas, de datos, documentos, juegos y aplicaciones.

Por ello, quien más quien menos, ya tiene cierta experiencia con los portátiles. Así, es muy probable que hayas comprado y/o utilizado más de uno a lo largo del tiempo. Seguro que lo has empleado para trabajar, para estudiar, para jugar o, sencillamente, para pasar el rato. Y es por ello que ya sabes qué características y qué prestaciones te interesan. Sin embargo, esos conocimientos no te hacen inmune a algunos de los errores más habituales que se dan a la hora de comprar un portátil.

A todos nos puede pasar que acabemos comprando el portátil de pantalla más fina y con las prestaciones de más alta gama, cuando no necesitamos todas esas funcionalidades. La idea general, y en eso os va a ayudar vuestra tienda BEEP, es encontrar el equipo que se ajusta tanto a vuestro presupuesto como, sobre todo, a vuestras necesidades.

Un portátil es una herramienta, que debe ser útil y conveniente. Hay un portátil para cada persona y para cada contexto.

En El Blog de BEEP, te ofrecemos una relación de los errores más habituales a la hora de comprar un portátil.

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Comprar el portátil más económico

No se trata de un error de por sí. Es decir, si solo necesitas un portátil para navegar y para gestionar el correo, es muy probable que el dispositivo más barato te resuelva esa necesidad. Ahora bien, también es muy probable que el portátil lo necesites para muchas más cosas, si no ahora, quizás más adelante.

Por tanto, por supuesto que es bueno que encuentres el portátil que requiera el menor presupuesto. Pero también es bueno, y necesario, que el equipo que te lleves a casa pueda hacer todo aquello que tú quieres hacer con él.

Pongamos por caso que te estás decidiendo entre un procesador dual-core o quad-core. Tú sabes que con el portátil querrás utilizar varios softwares al mismo tiempo, pero te inclinas por el procesador dual-core porque es un poco menos caro. Si acabas comprando el equipo dual-core, vas a tener una tecnología que se queda corta para lo que tú la quieres. Y ese problema lo vas a tener hasta que llegue el momento de comprar un nuevo portátil que reemplace el que adquiriste con mal criterio.

Por todo lo que decimos, nunca debes precipitarte a las primeras de cambio hacia el portátil más económico.

El objetivo debe ser dar con el equipo o los equipos que cubran tus necesidades y, a partir de ahí, contrastar los precios con tu presupuesto

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Pagar demasiado

Es la otra cara de la primera recomendación. Si comprar barato supone renunciar a prestaciones que necesitas, comprar caro puede suponer pagar por prestaciones que nunca vas a necesitar a lo largo de la vida útil del equipo. Por tanto, comprar un equipo caro o muy caro puede suponer malgastar el dinero.

De forma general, un buen indicador de que pagamos más de la cuenta es el presupuesto de que disponemos. Si un equipo se pasa muchos pueblos de un presupuesto racional, es más que probable que ofrezca algunas características que no necesitas para nada.

¿Seguro que necesitas todas las especificaciones ‘top’?

Hay equipos con especificaciones top que pueden tener un precio de miles de euros, pero la verdad es que poca gente necesita 4 Terabytes (TB) de espacio de almacenamiento en su portátil. Puedes obtener el mismo equipo equipo, con las mismas prestaciones, por la mitad de precio. Eso sí, renunciando a espacio de disco duro. Si tanto espacio necesitas, deberías pensar en comprar un disco duro externo.

¿Buscas un portátil de gaming?

Los portátiles para gaming también pueden ser muy caros. Si te gusta el gaming y necesitas un ordenador, te tienes que hacer dos preguntas.

La primera pregunta: ¿Necesito un portátil? ¿Necesito la movilidad que me da un portátil para jugar, o solo jugaré en casa?

La segunda pregunta, una vez concluyas que sí, que necesitas un portátil, es si los juegos que vas a utilizar exigen un equipo pensado para el gaming. Hay muchos juegos que tienen menores requisitos en cuanto a gráficos y procesamiento. Muchos juegos independientes no tienen las exigencias de los juegos más comerciales, de las grandes productoras.

Comprar un portátil “para tus necesidades de ahora”

Sí, hemos dicho que el portátil a comprar debe ser el que cubra tus necesidades actuales. Ahora bien, este criterio lo tienes que flexibilizar, en términos razonables. De este modo, tienes que poner en juego las necesidades que estimes que puedes tener en los próximos dos o tres años, o el tiempo que tengas previsto utilizar ese equipo.

Piensa en los nuevos usos que le puedas dar en los próximos dos años

Se trata de un consejo general a la hora de adquirir cualquier bien de consumo. No solo pienses en el uso que le vas a dar a tu adquisición hoy, sino también en el día de mañana. Cuando se trate de tecnología, por supuesto que tienes que definir un horizonte temporal. ¿Podría ser que acabes utilizando el portátil como ordenador principal para ti o tu familia en el corto o medio plazo? Si es así, debes añadir más requisitos a los que ya tenías definidos. Si se trata de un ordenador principal, le vas a exigir un rendimiento que no pedirías a un equipo subsidiario. Es decir, a un equipo que no utilizas cada día y que no empleas de forma intensiva, durante muchas horas.

Otra cosa es que tengas una fijación con las últimas novedades y el presupuesto para permitirte estar siempre a la última. En ese caso, si se da el caso de que te cambias el portátil cada año, dejan de ser importantes, como es obvio, las necesidades que puedan surgir en el medio y largo plazo.

No te limites con una memoria RAM de 4GB y un disco duro SSD de 128 GB

En todo caso, el mensaje está claro. Si piensas dar un uso significativo al portátil que vas a comprar, quizás no es una buena idea hacerte con un equipo con una RAM de tan solo 4GB (gigas), con un disco duro SSD de de tan solo 128 GB. En poco tiempo, te quedarás sin espacio de almacenamiento. Y enseguida notarás también que te va a resultar difícil utilizar varios programas al mismo tiempo

Para no quedarse corto en poco tiempo, es crucial prestar atención a memoria RAM y a tamaño del disco duro interno del equipo

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Ignorar puertos y compatibilidades

No todos los portátiles ofrecen los puertos que necesitas. Algunos portátiles modernos solo proporcionan el puerto Thunderbolt 3 y puertos USB-C. Si necesitas los puertos USB de toda la vida, los USB-A, o bien un lector de tarjetas SD, cerciórate de que el portátil que te hace tilín tenga esos puertos.

Otra opción es, siendo consciente de la ausencia de esos puertos, comprarte adaptadores.

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Pasarte con el tamaño de la pantalla

Comprar un portátil con una pantalla más grande de lo que necesitas es un error frecuente. Porque, si lo que buscas es un ordenador con una pantalla grande, probablemente lo que requieres es un PC, un sobremesa.

A pantalla más pequeña, más portabilidad

Hay que remarcar la regla de que una pantalla más pequeña significa una mejor portabilidad (y a la inversa).

Si vas a mover poco el portátil, 15 pulgadas es una medida idónea

La mayoría de portátiles se ubican en la franja de las 11 a las 17 pulgadas. Si no vas a mover mucho el portátil, un dispositivo de 15 pulgadas es idóneo.

Si vas a viajar mucho, 13 o 14 pulgadas

Pero si vas a utilizar mucho el equipo en cafeterías y en estaciones de tren, si lo vas a transportar mucho, deberías optar por un modelo de entre 13 y 14 pulgadas. En todo caso, debes ser consciente de que si la pantalla es más pequeña, también lo va a ser el teclado, con las incomodidades que ello pueda causar a los usuarios menos habituados a usar teclas pequeñas.

Por otro lado, debes tener en cuenta que los niños menores de 12 años, utilizarán con mayor facilidad un modelo de 11,6 o 12,5 pulgadas.

17 pulgadas, si lo vas a tener siempre en el escritorio

Si te apetece tener un portátil de 17 pulgadas, por las razones que sean, asegúrate de que apenas lo vas a mover del escritorio.

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Optar por la resolución de pantalla más alta

Un portátil con una pantalla de 4K ( 3,840 x 2,160 píxeles) puede ser una delicia para la vista, pero no siempre se trata de la mejor opción. Debes tener en cuenta que, con las pantallas pequeñas, las grandes ventajas de la alta resolución no son tan apreciables como en las pantallas planas de televisión.

4K, una rémora para la batería

Y no solo eso, sino que una pantalla 4K puede ser un lastre para la batería. Muchos equipos portátiles de 4K gastarán la batería antes de lo que desearías cuando te encuentras lejos de un enchufe.

4K, recomendable en un equipo de gaming o si la pantalla es grande

Como regla general, solo deberías comprar un portátil con pantalla de 4K (si es que realmente valoras lo de tener una pantalla de muy alta resolución) en dos casos. Si optas por un equipo de gaming de alta gama o bien si la pantalla es muy grande.

Escoger una pantalla por debajo de 1080p

Hoy en día, los portátiles con una resolución de 1920 x 1080 píxeles tienen precios muy asequibles. Por tanto, intenta conseguir un portátil con esa medida de píxeles.

La resolución de 1080p facilita la lectura de las páginas web. Y también facilita trabajar con dos ventanas a la vez. A pesar de que se reduzca el contenido de cada una de esas dos ventas, vas a seguir viendo bien los textos y las fotos

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Elegir una batería con menos de 8 horas de vida

Escoge un portátil con una vida de la batería de al menos 8 horas. Si sabes que vas a estar lejos de un enchufe durante horas, incluso cuando estés en el sofá o en la cama, revisa que la batería ofrezca esa autonomía.

Este requisito no lo vas a poder poner en práctica si lo que buscas es un portátil de gaming.

Obsesionarte con una especificación

Cuando compras tecnología, debes tener unas miras amplias.

Un serio error es obsesionarte con una característica al hacer la comparativa. Y es que esa fijación puede hacer que te pasen desapercibidos equipos que, si los miras de forma global, se te ajustan como un guante

Eso no quiere decir que no tengas unos mínimos y unos requisitos, siempre teniendo en cuenta tus necesidades. Pero no hagas dogma, y no te marques unos mínimos que, en realidad, sean demasiado elevados.

Un ejemplo podría ser la memoria RAM. Igual te hace ilusión pagar un poco más por tener el doble de RAM. Pero lo cierto es que la mayoría de usuarios van sobrados con 8GB. Un RAM de 16GB solo es imprescindible si los softwares profesionales que tienes que emplear son muy pero que muy exigentes.

Lo mismo vale para la duración de la batería, para la resolución y para la velocidad del procesador.

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Asumir que un 2 en 1 es lo mismo que un portátil

Tabletas, 2 en 1, y portátiles, son categorías de producto diferentes. Un tableta no está pensada para el multitasking, para hacer más de una tarea a la vez. O para navegar con rapidez, o para emplear programas muy exigentes.

Lo podemos decir de la siguiente manera. No porque algo tenga una pantalla y un teclado, eso significa que pueda hacer las mismas cosas que un portátil

 

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